Hace un rato me encontraba en la sala de mi casa haciéndole un poco de compañía a mi papá. Cabe señalar que el momento fue muy agradable, puesto que tenía bastante tiempo que no platicaba con mi padre y mucho menos escucha un poco de música a su lado.
Es obvio que las canciones que escuche con mi papá, no es normalmente el tipo de música que me gusta a mí, pero tampoco me desagrada; al contrario considero que es buena música, además de que representa a las generaciones que crecieron con ella.
Escuchar a los Yonics, a Roció Durcal, Juan Gabriel, José José, Roberto Carlos, Los pasteles verdes, Ángeles Negros, Los Terricolas, y otros más, fue muy divertido porque me acorde de canciones que desde niña me sabía y me aprendí otras más.
También fue interesante porque mi papá y mi mamá me contaron varias anécdotas y con ellas me di cuenta de que, en comparación con mis papás yo he vivido menos cosas que ellos; mi papá y mi mamá salieron y disfrutaron de bailes, de viajes y otras cosas más, mientras que yo casi no he viajado y he convivido menos con mi familia. Tal vez eso se deba a que tenemos más cosas que hacer o a que tenemos diferentes intereses. La verdad no sé a qué se deba, pero lo que sí sé y estoy segura es que envidio (envidia de la buena jaja) a mis papás.
A ellos les toco vivir una época muy linda (a mi parecer), porque creo que se tenían más presentes los valores que hoy nos hacen tanta falta (respeto, responsabilidad, solidaridad, convivencia, etc.), además de que había menos peligros, menos violencia y otras cosas que hoy ni siquiera conocemos.
Con esto no busco despreciar lo que tengo hoy y lo que he vivido, sólo quiero demostrar que los tiempos cambian y que muchas veces lo “viejo” o lo “retro” también tejía su lado bueno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario