Les cuento que el viernes, en la Dirección General de Cultura
(lugar en donde estoy haciendo mi servicio) no teníamos acceso a Internet. Si
efectivamente, la conexión a la red estaba fallando y por lo cual no podíamos
acceder y en mi caso trabajar.
Una de mis compañeras hizo el reporte al
área de informática para que asistieran a arreglar la falla, sin embargo, la
ayuda tardo mucho y lo único que ganamos las personas que estábamos en la
oficina fue desesperarnos, por que según nosotras no teníamos nada que hacer.
Este hecho que era totalmente falso, puesto que podíamos hacer diferentes cosas
(archivar, escribir, etc.), sólo que la costumbre y tal vez la falsa necesidad
que nos hemos creado con el acceso a Internet, nos impide pensar en que hay
otras formas de distraernos, de trabajar, de convivir y de concebir la vida. Entonces ¿la Internet es un avance o un retroceso para el ser humano?
Es curioso notar que todas las personas
nos hemos vuelto altamente dependientes de Internet, a pesar de que fue un
invento introducido, es más (si quieren) hasta impuesto, pero que no creíamos
que pudiera existir. Mi pregunta en este sentido sería, si nosotros, las
generaciones jóvenes y hasta los adultos que aprendieron a utilizarlo no es
difícil olvidarnos del Internet, ¿cómo estarán, qué pensarán las nuevas
generaciones que literal nacieron en un mundo manejado por la red?
Creo que esa alta dependencia, esa idea
que nos creamos sobre el Internet nos afecta en gran medida, ya que nos esta
alejando de la realidad en la que la convivencia entre las personas es básica y
necesaria para nuestra existencia.
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