Esta noche llegue a ver el partido de fútbol de la Selección Mexicana, Sub-23, la cual en mi opinión dio un partido de vergüenza, ya que se enfrento a Trinidad y Tobago y con mucho trabajo pudo anotar un gol y eso fue en los últimos minutos del primer tiempo; posteriormente en el segundo tiempo anoto más goles, pero fueron muy simples, nada espectacular. Ahora entiendo porque le han llamado la “Decepción” a la selección mexicana.
Pienso que fue un partido aburrido, aunque gano México, pero contra quién se enfrento. Y no es por despreciar a los jugadores de Trinidad y <+span>Tobago, al contrario reconozco el trabajo que hicieron pero es preciso señalar que los trinitenses no tienen la misma preparación, los mismos recursos y mucho menos tienen a la Federación de Fútbol que les ayude a entrenar para algún partido.
Con esto quiero demostrar que la Femex-fut es un monstruo, una empresa que aunque “busca fomentar el deporte” y otras cosas, solo sirve para enriquecer al director y al resto de los individuos que están involucrados en el deporte más rentable del mundo. La Femex-fut no sirve para nada; sólo gasta dinero en partidos que los jugadores mexicanos no están dispuestos a ganar y si lo hacen es porque se enfrentan a equipos con poca preparación. Los jugadores mexicanos profesionales son conformistas, ellos mientras reciban su dinero no les interesan nada más y que pena porque en toda la liga mexicana de fútbol se está notando esa tendencia.
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